Pantalón con toda la ley

Pantalón con toda la ley

Esta temporada el pantalón regresa con fuerza al armario femenino. Empoderamiento, comodidad y multitud de posibilidades en diseño

“Si es mi pantalón lo que os molesta, me lo quito ahora mismo”, espetó la entonces asesora ministerial y más tarde ministra de Justicia francesa, Michèle Alliot-Marie en 1972 cuando se le negó la entrada al Parlamento por llevar pantalones. Fue dos décadas más tarde cuando la ministra de Derechos de la Mujer, Najat Belkacem-Vallaud, derogó una ley que, como declaró, era incompatible con los valores franceses modernos.

Sobre el papel, hasta 2013 seguía vigente la normativa que obligaba a pedir un permiso administrativo y un certificado de salud en la prefectura a las mujeres que quisiesen “vestirse como un hombre”.

Era ya una mera formalidad. Ya no sé impedía a las mujeres en Francia entrar en un bar o restaurante vistiendo pantalones, ni a la mismísima Carla Bruni, Primera Dama en ese momento, pero la norma seguía ahí. ¡Desde 1799!

Jacqueline Bisset en compañía del periodista Edgar Schneider en Paris el 23 noviembre de 1973, Franciae. (Fotografiada por Michel GINFRAY/Gamma-Rapho vía Getty Images)

Esta temporada son de nuevo muchas firmas femeninas internacionales las que han lanzado al mercado colecciones donde predomina más el pantalón que la falda o el vestido. La pandemia del covid-19 ha conllevado una relajación en términos de diseño de moda, pero como siempre ocurre en el mundo de las tendencias, las nuevas colecciones, cuando hablamos de alta costura y obviamos el fast-fashion, habían sido ideadas antes de la llegada del coronavirus.

Jane Birkin (Fotografiada por Alain Nogues/Sygma/Sygma vía Getty Images)

“¿Quién dice que una falda es más cómoda que un pantalón? Creo que el tema de la comodidad es algo muy subjetivo. Para nosotros el pantalón es una prenda muy fácil de llevar, no requiere usar medias a causa del frío y permite mucha libertad de movimiento. Aunque, como todo, dependerá del patronaje, tanto del pantalón como de la falda, claro. Nosotros siempre intentamos diseñar pantalones que sean cómodos, fáciles de lavar, y ¡que tengan bolsillos!”, remarca Ana Diarte, que junto a Jairo Berrocal llevan años en la primera línea del diseño independiente para mujer, con distribución en todo el mundo, desde Madrid a Los Ángeles.

Quedan así obsoletas las palabras de Pierre Cardin en los setenta, cuando ante las cámaras del galo Institut National de l’Audiovisuel declaraba: “Las mujeres tienen cadera, por lo que un pantalón no resulta estético para ellas, ni mucho menos sensual, y si lo hace, es de forma vulgar”. Años después este increíble diseñador entraría en razón, como explicó en su coloquio durante la 080 Barcelona Fashion, pero ya en esa década de los sesenta otros diseñadores más atrevidos, como André Courrèges, replicaron: “No hay distinción. Una mujer puede ser tan atractiva con pantalón como con falda, incluso hay hombres que son más bellos con falda”.

Escorpion

Como nos cuenta en exclusiva para el Magazine Lifestyle de La Vanguardia Christine Bard, historiadora y autora del libro Historia política del pantalón, “por fin no se utiliza la ropa para decir donde debe permanecer la mujer, o qué puede alcanzar y qué no. La ley y la realidad a veces van por distintos caminos, pero esa ley, que incluso empleaba la palabra transvestir, debía abolirse”.

Bard añade: “A finales de los sesenta y setenta se pretendía hacer creer que los policías necesitaban que las mujeres fuesen sin pantalones para diferenciar entre géneros en caso de un delito. Una preocupación absurda porque, incluso antes del escándalo que supusieron las palabras de Michèle Alliot-Marie, el pantalón femenino ya se había apoderado de la calle”.

Esta ley, por fin obsoleta, nace del movimiento de los sans-culottes (sin calzones), revolucionarios que en 1792 reivindicaban el uso del pantalón por oposición a la burguesía y a los nobles, que llevaban calzones. Las mujeres quisieron imitarlos, pero ese derecho les fue negado.

A comienzos del siglo XX, se aprobó en Francia una enmienda que permitía a las mujeres usar pantalón si montaban a caballo o iban en bicicleta, el origen de la falda pantalón, que en sus inicios era un pantalón totalmente cubierto por una falda hasta las rodillas. Luego vendría la Segunda Guerra Mundial y las mujeres, trabajando en fábricas, pudieron optar por el pantalón, pero una vez acabada, volvieron a ver como esa prenda quedaba limitada a trabajos de jardinería o al deporte.

Marques’Almeida

Actualmente, ya no hablamos de masculino y femenino como se hacía hasta hace apenas 10 años. Las nuevas generaciones del diseño han sido quienes han dado luz al llamado genderless, prendas que puede llevar tanto un hombre como una mujer. “El pantalón ha permitido a la mujer hacer cosas que con falda y corsé no podía. Hoy en día creo que como mujeres tenemos mucha libertad a la hora de vestir; podemos llevar falda o pantalón, sneakers o tacones. Hay muchos modelos de pantalones, del más ancho al más estrecho, del más caído al de tallaje más alto. Ya no pensamos en un tipo de cuerpo, de mujer u hombre, sino en tallas S-M-L-XL…”, remarca Julia Weems, directora del Área de Moda del Istituto Europeo di Design (IED) en Barcelona.

En palabras de Elvira González, conservadora de indumentaria histórica en el Museo del Traje en Madrid: “Las faldas llevan años apareciendo en los desfiles de moda masculina. Pero no solo en la pasarela, depende de la tradición, cultura y costumbres de cada lugar”. De hecho, no hay que recorrer a Chanel o Poiret. En el Antiguo Egipto, la India y el Norte de África se usaron prendas con perneras. “Es el caso del salwar, pantalón ancho con los puños bordados que llevaban mujeres indias; o el chulidar, pantalón muy, muy corto, con bordados, que aparece en grabados de la época mogol”, explica Fabricio Pérez, del tándem Llamazares y De Delgado.

Alves Gonzales

Seguramente en el imaginario común tenemos la primera temporada de Downton Abbey, con Lady Sybil atreviéndose a llevar unos pantalones harem, con cintura y bajos elásticos. Hoy los modistos tras la firma portuguesa Marques’Almeida los propone, junto a pitillos en piel y pantalones de gran anchura, y su compatriota Alves Gonzales rinde homenaje, junto a Alexa Chung, al punk, con pantalones ceñidos con cremalleras y cuero brillante.

Alexa Chung – Colección Punk

Firmas de moda históricas en las pasarelas de nuestro país, como Menchén Tomàs, siguen demostrando el poder del pantalón. Su última colección evoca precisamente a los setenta, poco después que el gran Yves Saint Laurent, en 1966, lanzase el primer esmoquin femenino que al día siguiente fue alabado por la prensa internacional como la máxima expresión de elegancia y feminidad.

Menchén Tomàs

Lo corrobora el estilista Jaume Vidiella, cuando nos cuenta que “este otoño, con esta nueva realidad que estamos viviendo, el pantalón, al igual que el traje reformulado con toques femeninos, es el gran protagonista, especialmente en una gama de grises, marrones y verdes. Una temporada donde impera la ropa que transmite confort y respira tranquilidad”.

Para que el pantalón fuese aceptado, fue crucial la llegada del jean a Estados Unidos de la mano de Levi Strauss en plena fiebre del oro en San Francisco. Décadas después, en 1935, la marca lanzó el Lady Levi’s. En plena eclosión del fenómeno hippie, en los setenta, el pantalón vaquero fue el que abanderó la igualdad de género. Hoy, firmas como Alessandro Enríquez siguen creando denim femenino de lujo. “Empecé mi carrera profesional en la marca Costume National dibujando la parte masculina. Mis modelos siempre encajaban muy bien en la adaptación femenina. Es por ello que en mis colecciones de mujer siempre incluyo pantalones y especialmente vaqueros, incluso este otoño con patch de distintas tonalidades de denim. Es más, hay modelos totalmente unisex”, explica Enríquez.

Alessandro Enríquez

“Para quienes diseñamos zapatos, especialmente en invierno y con los botines, el pantalón, que cada vez escogen más clientas, es un escaparate ideal. Una mujer puede así mostrar la belleza de su prenda a la vez que la de sus accesorios”, expone Stefania Lorini, que este septiembre ha formado parte del Emerging Designers en la prestigiosa feria italiana de calzado, MICAM.

El pantalón, no sin su glamur, es el nuevo grito en la moda. Solo hay que recordar a Katharine Hepburn, que al salir del set de rodaje no se ponía otra cosa que no fueran sus pantalones de pinzas, su jersey de cuello alto y unos zapatos cerrados, los Buckles, hechos a medida en la icónica zapatería londinense John Lobb. “Hace mucho me di cuenta de que las faldas son inútiles”, expone en el documental de 1993 All About Me. “Cada vez que oigo a un hombre decir que prefiere a una mujer con falda le digo: Ponte una. Ponte una falda”.

Katharine Hepburn (Fotogriada por Alfred Eisenstaedt/The LIFE Picture Collection vía Getty Images)

DESPIECES POR MARCAS

LLAMAZARES Y DE DELGADO

Esta firma con sede en Barcelona se ha convertido en una de las más solicitadas por editores de las principales cabeceras de moda. Su ADN es sumamente sofisticado y así lo son sus pantalones, siempre presentes en sus colecciones. “Con el pantalón podemos reflejar una caída diferente del tejido, fusionando las costuras laterales en la parte exterior, alargando el estampado. Hay que mantener siempre la estructura de la llamada caja, el tiro, pero luego esta prenda te permite experimentar muchísimo. Nos encanta ver cómo reacciona la seda, el lino o el dril”, nos cuenta Fabricio Pérez creador de la marca junto a Jaime Martínez. Del palazzo al pantalón estrecho, a unos bombachos… Reinventar y reinterpretar, ese es su leitmotiv. “Partimos siempre de la tela y buscamos la mejor técnica, dado que el pantalón realza mucho la figura y, además, no es una prenda que suele ir sola. Solemos pensar en trajes, en su combinación con chaquetas o camisas. Puede dominar el look pero lo pensamos siempre en conjunto, predominante o acompañante. El pantalón brinda mucha versatilidad. Es un comodín indispensable en el armario femenino”, añade Jaime Martínez. Su marca precisamente destaca por algo que sentenció hace mucho el gran Cristóbal Balenciaga: “Es la prenda la que debe, obligatoriamente, embellecer. Esa es la labor del couturier”.

Llamazares & De Delgado
Llamazares & De Delgado

MENCHÉN TOMÀS & INÉS RONQUILLO

“No me imagino una colección sin pantalones. Es una prenda que impone ciertas limitaciones, pero permite disfrutar enormemente con el volumen. Adoro dedicar horas a encontrar ese pantalón tan cómodo al que todas nos rendimos. Práctico y, a la vez, muy femenino. No concibo un invierno sin buen pantalón”, explica Olga Ronquillo Menchén, al frente de esta firma que ha desfilado en numerosas ocasiones en las pasarelas de Barcelona y Madrid. Es más, incluso blancos, algo que ella nos revela que procede de su adolescencia, cuando los días grises o lluviosos se enfundaba unos pantalones o jeans en este color. “El blanco es como un lienzo o un folio listo para que desatemos nuestra creatividad”, añade. Su hija, Inés Ronquillo, acaba de licenciarse en Diseño de Moda y en su colección de tesis ha apostado fuertemente por el pantalón, en su versión setentera con pata de elefante o acampanados. “Androginia y empoderamiento. Un buen pantalón, muy complicado si pensamos en el patronaje, es único y creo que nuestra generación lo apreciamos muchísimo”.

Inés Ronquillo

by Anna Tomàs 

Créditos: Magazine La Vanguardia

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