Destinos de novela

La literatura es un poderoso medio de transporte. ¿Quién no se ha sentido como si recorriera físicamente las calles de la ciudad por las que transitaba el protagonista del libro que leía? ¿Quién no ha optado por un destino turístico debido al magnífico título que tantos ratos de placer le proporcionó?  Escenarios, lugares y países que han inspirado a grandes escritores para crear algunas de las obras más emblemáticas de la literatura. Destinos de futuras vacaciones, destinos de novela. Quizás todavía no lo sepan, pero puede que sus opciones turísticas hayan sido previamente carne literaria. Les invitamos a hacer boca con una buena novela inspirada en su próxima parada. Pasen y lean.

Maleta cerrada. Cámara fotográfica dispuesta. Todos los lugares a visitar subrayados en la guía. ¿En qué basamos nuestros destinos de vacaciones? Un motivo destaca entre otros muchos: la literatura es un poderoso medio de transporte a otros lugares y también lo son las adaptaciones cinematográficas de los grandes relatos. Seleccionados por continentes, aquí les mostramos algunos de los destinos que tarde o temprano merecen que les hagan una visita.

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EUROPA

Londres, Siempre es medianoche, Hanif Kureishi
Su habilidad para narrar historias de amores fracasados, conflictos de pareja y frustraciones profesionales convierten al escritor británico Hanif Kureishi en un perfecto documentalista de la sociedad contemporánea. A ello se suma el amor del escritor por la ciudad de Londres, en la que nació hace 59 años y donde sigue viviendo. En Siempre es medianoche conviven amantes, matrimonios en crisis, hijos e intimidades sexuales en el escenario de la capital británica. El escritor nos introduce en ella a través de localizaciones con descripciones detalladas: noches en pubs de la elegante Notting Hill, besos de amantes en la estación Victoria, cenas monótonas en High Street o paseos solitarios por Hyde Park. Sin usar adjetivos que engalanen la ciudad ni reseñas subjetivas de rincones desconocidos, Kureishi prefiere mostrarnos Londres a través de las historias más cotidianas de sus habitantes.

La Toscana, Mil días en la Toscana, Marlena de Blasi
Más que una novela, este es un libro de memorias y vivencias personales. Marlena de Blasi, escritora y periodista norteamericana, cuenta en Mil días en la Toscana cómo se traslada, junto con su marido Fernando, a una pequeña localidad, San Casciano dei Bagni, y pasan un año descubriendo los secretos de la Toscana de la mano del autóctono Barlozzo. En palabras de la propia Marlena de Blasi: ‘Hay que leer, leer mucho. Pero no sólo guías de viajes que tienen su valor pero no van más allá. Leer historias, novelas, memorias… Hay que estar preparado para caminar por la Toscana, para vagar y para perderse”. Con este libro pasearás desde los campos de amapolas de Umbría hasta los típicos paisajes toscanos de trigo y cipreses.

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Estambul, La pasión turca, Antonio Gala
“[…] Un zumo de moras se había vertido sobre los barrios cercanos a Fatih, y la neblina de la noche brotaba entre las colinas. El Cuerno se había vuelto dorado, casi verde limón; el Mármara, de un azul claro, surcado por otros azules, más claros aún, dejados por las estelas de los barcos. […]” Así describe Antonio Gala uno de los parajes más bellos de la ciudad de Estambul: el Bósforo. Desiré, la protagonista, vive una monótona y asfixiante vida en su Huesca natal hasta que un día, en un viaje con su marido a Estambul inicia una tortuosa relación pasional con Yaman. En un relato donde el amor se confunde con la obsesión y la locura, Estambul se yergue como telón de fondo. El romance clandestino discurre por la Iglesia de San Salvador de Chora, el Puente de Gálata y el patio de la Mezquita azul, por donde Desi y Yaman pasean con sus cinturas entrelazadas. Los dorados atardeceres del Cuerno de Oro, el harén del Palacio Topkapi y el antiguo barrio de pescadores de Kumkapi son escenarios en los que revivir la reflexión de Gala sobre la forma en la que nos entregamos al amor.

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París, París era una fiesta, Ernest Hemingway
Numerosos escritores se han instalado desde siempre en París. Numerosas son también las obras que han utilizado a la ciudad de las luces como escenario principal. Es en el barrio de St. Germain des Près donde los seguidores de Hemingway pueden descubrir los escenarios de su libro de memorias París era una fiesta. En palabras del periodista Manuel Leguineche “el mejor Hemingway se encuentra en esta novela donde el autor mezcla parte de sus vivencias personales con la ficción”.

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Así que calzado cómodo y cámara en mano nos dirigiremos al número 74 de la rue Cardinal Lemoine, en cuya tercera planta se halla el piso en el que Hemingway vivió con su primera esposa Hadley. Una placa en la pared reza: “Este era el París de nuestra juventud, cuando éramos muy pobres pero muy felices”. Justo en la esquina, en la rue Descartes 39, se encuentra el hotel en el que Hemingway trabajaba. Siguiendo las indicaciones del autor se puede llegar a la plaza St. Michel y tomar un café en uno de sus bistrots preferidos. Aunque sin duda el lugar más especial es el antiguo Dingo Bar (al final del bulevar Raspail), que hoy en día es un restaurante italiano llamado Auberge de Venise. Ahí se conocieron Fitzgerald y Hemingway, se hicieron amigos y se propusieron cambiar el rostro de la literatura americana.

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ASIA

Japón, 1Q84, Haruki Murakami
En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyū, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio y Tengo, un profesor de matemáticas, son los protagonistas. Ambos rondan los treinta años, llevan vidas solitarias y son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista. Y como escenario la capital del sol naciente en la década de 1980, la de la juventud a tientas y vacía, tan distinta de la generación anterior sacrificada, obediente y confiada en el mundo de las viejas tradiciones. A lo largo de los tres relatos que conforman este título, transcurre el Tokio de los 90, el de los cambios en los valores sociales, la violencia soterrada, la crítica acerba al sistema. ¿Qué pasó con el Japón de los samurais, de las geishas y los kimonos? 1Q84 es una excursión por la geografía, la historia y la política de Japón. Desde los salones recreativos de Shibuya a los rascacielos del distrito financiero de Nishi-Shinjuku pasando por las pequeñas islas al sur de Honshu. Dice Carlos Rubio, doctor en Lingüística por la Universidad de California que “este libro tiene dos destinatarios principales, los que gustan de Japón y los que gustan de Haruki Murakami. Y, en consecuencia, dos fines: llevar a Murakami a quienes gustándoles Japón no conocían este autor japonés, y llevar Japón a quienes habiendo leído alguna de sus novelas desean saber más de la ciudad”.

Vietnam, El americano tranquilo, Graham Greene
Por cuestiones políticas tuvo que cambiar el evocador nombre de Saigón por el de Ho Chi Minh en referencia al líder comunista que unificó el país. Pero es en la antigua, exótica y belicosa Saigón de los años 50 donde Graham Greene sitúa su famosa novela El americano tranquilo. Un periodista británico en misión humanitaria, una ingenua muchacha y un norteamericano recién salido de la universidad conforman el peculiar triángulo protagonista del relato. Los sabores de oriente y la calidez de su gente se palpan en las descripciones de Greene evocando en nuestra mente un oasis de exotismo. ‘No sé qué hizo que me enamorase de Vietnam, el que todo sea tan intenso, los colores, el sabor, incluso la lluvia. Dicen que busques lo que busques puedes encontrarlo aquí.’ Caminando por la rue Catinat -hoy en día conocida como Dong Khoi- se encuentran con el Hotel Continental. Inaugurado el 1880 es uno de los hoteles más carismáticos de Asia y fue aquí donde Greene concibió y escribió su novela.

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India, El dios de las pequeñas cosas, Arundhati Roy
Comparada con Gabriel García Márquez por sus destellos de realismo mágico y su exquisito pulso narrativo, Arundathi Roy es la autora de El Dios de las pequeñas cosas, la que hasta hoy es su única novela. Cuenta la historia de tres generaciones de una familia de la región de Kerala, en el sur de la India, en la que el amor, la muerte y las pasiones tabúes se entremezclan en una realidad de tiempos convulsos donde todo puede cambiar en un día. Pese a que Kerala está considerada como uno de los lugares que hay que visitar en la vida, esta obra nos muestra una Kerala pobre marcada por la injusticia de sus castas sociales y dividida en tocables e intocables. Paisajes impresionantes para recrear todos los paseos de Estha o Ammu por el río, la muerte por ahogamiento de Sophie Moll, los vastos campos de arroz o un recorrido en Ketluvallam (casa barco) por los backwaters.

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ÁFRICA

Kenia, Memorias de África, Karen Blixen
Karen Blixen (más conocida como Isak Dinesen, su pseudónimo literario) tenía mucha razón cuando en su libro autobiográfico Memorias de África nos dice: “Hay algo en la vida del safari que te hace olvidar todas la penas y sentirte como si te hubieras bebido media botella de champán… con el corazón rebosante de gratitud por el hecho de estar viva”. Baronesa de origen danés, Blixen se trasladó a la Kenia colonial de los albores del siglo XX para casarse con su primo lejano el barón Bror Blixen-Finecke, con quién intentó sacar adelante una plantación de café a los pies de las colinas de Ngong. Es en el Parque Nacional de Tsavo donde Finch Hatton tiene el accidente de avioneta. Las tierras de los Masai Mara y la reserva nacional de Shava son el telón de fondo de la novela.

Ciudad del Cabo, Juventud, J.M. Coetzee
Juventud, obra del premio nobel sudafricano Coetzee, es la continuación de su primera novela autobiográfica Infancia. En forma de memorias, Coetzee revisita su juventud en la Ciudad del Cabo que le vio nacer y en la que sitúa la primera parte del relato.

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Actualmente, la segunda ciudad más poblada de África ocupa el puesto 85 de las ciudades con mejor nivel de vida en el mundo. Pero en los años juveniles del escritor las oportunidades y la igualdad estaban a años luz de convertirse en realidad. Prueba de ello es el relato de las manifestaciones de los trabajadores de Waal Drive, calzada aún hoy existente en la carretera M3. También pueden recrearse otros lugares de su novela paseando por la “Main Road” de la ciudad, Belsize Park o la playa Clifton donde Paul y Elinor organizan las reuniones con su grupo de amigos artistas en un bungalow.

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SUDAMÉRICA

Colombia, Cien años de soledad, Gabriel García Márquez
“Macondo era una aldea de veinte casas de barro y caña brava construida a la orilla de un gran Río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”. Aunque Gabriel García Márquez lo rebautizó como Macondo en su célebre novela Cien años de soledad, este pueblo colombiano corresponde en realidad a Aracataca, en el departamento de Magdalena. El color vivo de las casas, la parsimonia de sus calles o el tren que la atraviesa cada hora son algunos de los pequeños detalles en los que reside la magia de una obra inmortal. Nada mejor que La Ruta Macondo para conocerla a fondo y para sentirse un auténtico miembro de la familia Buendía. El itinerario incluye todos los escenarios en los que Gabo -como allí se conoce al autor- ambientó su novela. Los 70 kilómetros que separan Santa Marta de Aracataca se pueden recorrer en chivas, autobuses en los que se puede beber y bailar o en el famoso “Tren Amarillo” (en proceso de reapertura) en un viaje de cinco horas en el que se dan cita el realismo mágico de las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia y el monumento de Remedios ‘La Bella’. La visita de Aracataca se realiza en bici-taxis que transportan al viajero a los lugares más emblemáticos de la novela como la Gran Estación, la Biblioteca Remedios La Bella o la Casa del Telegrafista.

Chile, Mi país inventado, Isabel Allende
Isabel Allende es sin duda una de las grandes novelistas chilenas. Pese a no ser tan conocida como otras de sus obras, Mi país inventado es una de las más fieles a su Chile natal. Desde su infancia hasta justo antes de exiliarse a Venezuela en 1975, la autora de La casa de los espíritus narra con un avispado tono, a caballo entre el periodismo y la autobiografía, la historia, la geografía y las experiencias vividas en su país. Empezando por Santiago de Chile, Allende explora el papel de la memoria y la nostalgia que le ayudaron a dar forma a su vida y sus libros a través de un viaje a la Isla de Pascua, a Puerto Montt y al desierto de Atacama donde la escritora veraneaba.

DESPIECE CINE
No sólo las novelas pueden hacer que nos invadan deseos de viajar y convertirnos en el Willy Fog de nuestro siglo. Muchas películas de cine también son capaces de ejercer ese mágico influjo.

Un año en la Provenza (novela autobiográfica de Peter Mayle)
Trasladada a la gran pantalla por Ridley Scott con el título Un buen año, la película narra la historia de este inglés que dejó de lado su exitosa carrera como publicista y se dedicó a escribir novelas, algunas de la cuales se convirtieron en best-sellers. La película se rodó en la región del Luberon, en el pueblo de Bonnieux. Algunos todavía peregrinan hasta la casa de Mayle, un mas restaurado que se encuentra en el sureste de Ménerbes, recreada en la versión cinematográfica como el Chateau La Canorgue. Pero los que se dejen seducir por la novela seguramente visitarán parajes más desconocidos como Gordes, Menèrbes o Cavaillon adentrándose en viñedos e infinitos campos de lavanda.

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Diarios de motocicleta de Che Guevara y Alberto Granado
La película fue dirigida por Walter Salles en 2004 y narra el primer viaje que el Che Guevara realizó junto con su amigo Alberto Granado. Su periplo se inició a bordo de la motocicleta La Poderosa II en San Francisco (Córdoba) y les llevó a visitar decenas de ciudades y lugares como Buenos Aires, Valparaíso, el lago Titicaca, Cuzco, el Machu Pichu, Lima, Bogotá, Caracas o Miami. La diversidad de paisajes y culturas y el espíritu de aventura de este viaje hacen de él un sueño para cualquier amante de la libertad: sin horarios, sin día de retorno, sin planes fijados… todo el tiempo del mundo por delante para sentirse como el revolucionario Che.

On the Road, de Jack Kerouac
“Con la aparición de Dean Moriarty comenzó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera”. Así empieza la novela autobiográfica que llevó a la gran pantalla Walter Salles en 2012. Otra “road novel” sobre los viajes que Kerouac realizó entre 1947 y 1949. Para emular sus destinos deberemos salir de Nueva York con rumbo a Chicago, Cheyenne, Denver, Salt Lake City, San Francisco y Los Angeles. Otra ruta de esas que llenan los sentidos, ideal para sentirse un miembro más de la generación beat viviendo el aquí y el ahora.

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El señor de los anillos, de J.R.R Tolkien
Nueva Zelanda fue el lugar escogido por el director Peter Jackson para hacer realidad la Tierra Media que J.R.R. Tolkien había imaginado en su novela El señor de los Anillos. El pueblo de Matamata, en la región de Waikato, rodeado de praderas infinitas y suaves colinas cubiertas de hierba fue el escenario perfecto para recrear la Comarca de los Hobbits. La región de Wellington se utilizó para recrear los jardines de Isengard (Monte Victoria) y Rivendell (Kaitoke Regional Park), mientras que el rio Anduin es en realidad el río Waiau. Visitar estos escenarios es transportarse a un mundo de fantasía que ni el mismísimo Tolkien creyó que se pudiera hacer realidad.

Credits: publiqué una versión de este artículo junto a Carlota Iglesias el 08.06.2013 en Estilos de Vida (ES), suplemento semanal de La Vanguardia

Photos: by Anna Tomàs

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