¿Y si me hago vegana?

Ser vegano no tiene que ver solo con alimentarse únicamente de vegetales por una cuestión de salud, sino que se trata más bien de una filosofía de vida basada en la opción moral, de ahí la importancia de tener claro los motivos y valores que puede que te muevan hacia esta nueva manera de concebir el mundo.

1. Una filosofía de vida El veganismo, basándose en el respeto por los animales y la naturaleza, es “una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de productos no adaptados a nuestras necesidades físicas y espirituales” (Asociación Vegana Española, AVE). Por ello, la dieta vegana excluye cualquier alimento de procedencia animal. Igual que los vegetarianos, un vegano no consume tipo alguno de carne, incluyendo las aves y el pescado, pero, además, deja también fuera de su alimentación la leche, los huevos, cualquier producto lácteo e, incluso, la miel de abejas o las gelatinas de origen animal. Pero ser vegano implica más que eso, su estilo de vida excluye toda forma de explotación animal y se aplica a todos los ámbitos, no vistiendo tejidos como la lana o el cuero ni usando cosméticos o productos de aseo con componentes o experimentos de procedencia animal.

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2. Disciplina Antes de tomar una decisión, debes partir de la base de que ser vegano no es fácil. Implica un cambio de costumbres bastante importante, con su consecuente esfuerzo. Por tanto, no pienses en ser vegana de la noche a la mañana, probablemente te será más sencillo si poco a podo vas introduciendo más vegetales a tu dieta, a la vez que vas reduciendo los productos de origen animal. En poco tiempo, muchos de los alimentos que tomabas ya no te resultarán imprescindibles, así que dejar de consumirlos para siempre lo sentirás como un proceso natural. Frédéric Côté-Boudreau, especialista en ética animal, habla de siete métodos más o menos laxos que pueden ayudar en la transición hacia el veganismo pleno, y que van desde a adaptar una sola de las comidas del día (desayuno, comida o cena) a este tipo de dieta, marcarse un día a la semana en el que no se consumirá ningún producto animal, reemplazar de tus platos habituales todos los alimentos no veganos excepto aquél del que se considera por el que uno se ve en ese momento incapaz de prescindir, o marcarse un reto temporal, como Oprah Winfrey y su equipo hicieron durante una semana.

Hedi Aghlara Wikimedia Commons/Hedi-Aghlara

3. Tu entorno y tú Es probable que, cuando comuniques a tus familiares y amigos cuál es tu nuevo estilo de vida, algunos se muestren sorprendidos, otros curiosos, y alguien no cese en dejar caer que esa comida estaría mucho más sabrosa acompañada de un buen chuletón o unas costillitas a la brasa. En cualquier caso, verás acrecentar el interés de los tuyos hacia tu postura, te preguntarán y se preocuparán por ser los mejores anfitriones cada vez que les visites. Acostúmbrate a las mofas, siempre que sean desde el respeto son el fiel reflejo de enfocar opciones vitales distintas. ¡Y no olvides que a ti también te está permitido hacer bromas!

4. Voces médicas El Doctor Michael Kapler, médico graduado por la Universidad de Illinois, vegano convencido y autor de libros sobre veganismo y veganismo y embarazo, defiende que el cuerpo “no tiene absolutamente ninguna necesidad de carne o leche de otros animales”, dado que todo lo necesario puede obtenerse de fuentes de origen no animal. El doctor Antonio Escribano, especialista en Endocrinología y Nutrición, además de medicina deportiva y autor de Aprende a comer bien para controlar tu peso (Espasa), sostiene, en cambio, que el ser humano es “omnívoro, y así está diseñado nuestro metabolismo desde el punto de vista digestivo y bioquímico”. Considera que las frutas, hortalizas, verduras y los cereales son “una parte esencial de nuestra dieta”, pero “al no incluir determinados productos animales, la alimentación vegana se hace deficitaria en algunos componentes bioquímicos de nuestras necesidades nutricionales”. Iva Marques, doctora y profesora Titular de Nutrición de la Universidad de Zaragoza, apunta que los pros de ser vegano “residen fundamentalmente en la enorme variedad de productos de origen vegetal que contienen numerosos compuestos beneficiosos para nuestra salud”. A su vez, remarca “la necesidad de prestar especial atención” a que la alimentación sea muy variada, y llena de todos los nutrientes esenciales. Hay quien incluso va más allá, como Jordi Campos, médico naturópata y holístico (suma de medicina natural y medicina psicosomática), así como vegano crudívoro, quien afirma “que se puede mejorar la visión y curar los defectos visuales, por ejemplo la miopía, gracias a una dieta crudi-vegana, técnicas de relajación y el profundizar y cambiar las causas anímicas que han conducido a los problemas visuales y enfermedades oculares”.

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5. Carencias Según la Asociación Vegana Española (AVE): “El consumo de grasa y proteína animal sobrecarga la función renal y es perjudicial para nuestro aparato circulatorio”. Una alimentación basada en productos de origen animal como los huevos, la leche, la carne o el pescado, puede, por tanto, “favorecer el desarrollo de enfermedades de origen nutricional, como la arteriosclerosis, la hipertensión, el cáncer, la osteoporosis, la diabetes y las enfermedades del corazón”. En cambio, una dieta basada en legumbres, vegetales, frutas o cereales, mantiene limpio el organismo. Lo cierto es que la vitamina B12, esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso o la formación de la sangre, se obtiene de alimentos de origen animal, por lo que si decides hacerte vegana podrías necesitar un suplemento para evitar la fatiga, pérdida de apetito, pérdida de peso preocupante, problemas nerviosos o incluso depresión, causados cuando se carece de ella. Por su función elemental para la vida de nuestras células, la ingesta de proteínas también es básica, por lo que deberían consumirse a diario. Los alimentos como las legumbres, la quinoa, el seitán o la soja son las mejores fuentes de proteína vegana. Marta Clapés, Pediatra del Hospital Clínic de Barcelona, declara que “si la dieta vegana está bien hecha y es equilibrada, es saludable y nutricionalmente adecuada; la variedad y mezcla de alimentos que se ingieran puede compensar los componentes de origen animal que dejan de consumirse”.

Michael Stern2 Wikimedia Commons/Michael Stern

6. Lactancia y niñez Una de las cosas que más pueden llegar a preocuparte cuando te planteas ser vegana es saber si este tipo de dieta puede ser contraproducente durante el embarazo, la lactancia o la niñez de tus hijos. La postura de la Asociación Americana de Dietética (2009) es que “las dietas vegetarianas o veganas planificadas adecuadamente son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades”. Y no sólo eso, puesto que “bien planificadas, estas dietas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia o la niñez”. Lucía Martínez, dietista y nutricionista y miembro de la Unión Vegetariana Española (UVE), tiene claro que la clave está en “informarse de cómo llevar una dieta saludable, no mediante internet, sino con especialistas que te asesoren”. Iva Marques refuerza esta postura recordando que incluso en casos de enfermedad, “como por ejemplo de diabetes”, también se puede ser vegano, simplemente habría que adaptar la dieta a las necesidades de cada uno y llevar un buen control. Por supuesto, durante el embarazo hay que prestar especial atención al ácido fólico, la vitamina D, el ácido DHA (de la serie omega-3) o el hierro, como cualquier embarazada haría, independientemente de si es vegana o no. En cuanto al suministro de suplementos, su prescripción no viene marcada por la dieta, sino que será el ginecólogo o especialista en cuestión quien determine si es preciso tomarlos. Manuel Silveira, Pediatra y autor del libro 50 cosas que debes saber sobre un recién nacido (Timunmas), recuerda que “en caso de lactancia artificial, la leche vegetal de soja debe ser adaptada para el lactante y cumplir las recomendaciones de la European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition (ESPGHAN)”.

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7. Alta cocina Por el hecho de ser vegana, no pienses que ya no podrás salir a cenar fuera debido a la supuesta dificultad de encontrar restaurantes que compartan tu filosofía de vida. Lo cierto es que, hoy en día, la cocina basada únicamente en los vegetales ha dejado de ser una rareza propia de restaurantes especializados para incorporarse con pleno derecho en las cartas de los grandes chefs, llegando incluso a ser galardonada con estrellas Michelin, como en el caso de Pietro Leeman, propietario del único restaurante vegetariano de Europa galardonado con tal distinción. Para Leeman, “La comida vegetariana celebra la vida y juega con el color, el gusto y el perfume; la carnívora, lo hace con la suculencia y la grasa. Somos el espejo de lo que comemos y los alimentos están dotados de una carga energética increíble, no sólo a nivel nutricional. Algunos alimentos pueden contribuir a elevar nuestra espiritualidad”. Lo mejor de este interés por parte de los más grandes de la restauración es que la típica ensalada ha quedado a un lado para dar paso a platos sofisticados en los que “los productos vegetales no son meras guarniciones, sino los auténticos protagonistas”, tal y como afirma Carme Ruscalleda, la chef con más estrellas Michelin (7) del mundo.

Foto Moments8. Falsos mitos ¿Resulta más caro? No es cierto que adoptar la filosofía vegana implique tener que rascarte más el bolsillo. Compra productos de temporada y verás como no gastas más que antes. Asimismo, y contra falsas ideas, probablemente ganes tiempo, ya que tus platos serán más rápidos de hacer: las posibilidades y combinaciones son infinitas, así que ¡imaginación al poder! Es más, una dieta vegana variada será rica en todo aquello que necesites para sentirte bien. Deportistas de élite como Carl Lewis, Martina Navratilova o Serena Williams adoptaron la dieta vegana. Y en cuanto a los pequeños de la casa, como apunta Manuel Silveira: “Los estudios ponen de manifiesto que los niños veganos de nuestro medio que siguen una dieta adecuada tienen una salud igual de buena como la de los omnívoros”.

Dina Said                      Wikimedia Commons/Dina Said

DESPIECES

La dieta vegana en procesos patológicos El Doctor Pablo Saz, director del curso de Posgrado de Medicina Naturista de la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, indica a propósito del veganismo que es una “dieta es bien considerada y recomendada sobre todo en las especialidades de oncología, cardiología, endocrinología y medicina preventiva”. Estas son algunas patologías en las que una dieta vegana tiene influencias claramente positivas:

* Obesidad. Una alimentación vegetariana reduce el Índice de Masa Corporal (IMC) al reducir la ingesta de proteínas, grasas y alcohol y aportar un mayor consumo de fibra.

* Hipertensión. La presión sanguínea sistólica y diastólica es más baja en los vegetarianos y veganos, con diferencias respecto a los que no lo son de entre 5 y 10 mm de Hg.

* Diabetes. Las dietas veganas y vegetarianas son adecuadas en el caso del tratamiento de la diabetes y ayudan a la prevención de padecer diabetes tipo 2.

* Enfermedades cardiovasculares. Se ha demostrado que el vegetarianismo disminuye la muerte por enfermedad isquémica en comparación con no vegetarianos.

* Fibromialgia. Una dieta vegana con una mayoría de alimentos crudos reduce los síntomas de la fibromialgia.

* Osteoporosis. Una alimentación con elevado nivel de proteína animal y baja proteína vegetal tiene una mayor tasa de pérdida ósea, por ello es de mucha utilidad una dieta vegana.

* Cáncer. Los veganos y vegetarianos tienen una tasa global inferior de cáncer en comparación con la de la población general.

jeffreyw Wikimedia Commons/jeffreyw

Celebridades veganas Son muchas las celebrities que han optado por la filosofía vegana. Entre ellas:

* Natalie Portman, en cuya boda, en 2012, se sirvió un menú totalmente vegano.

* Políticos estadounidenses, como Bill Clinton, vegano desde 2010, y el ex-vicepresidente Al Gore.

* Joaquín Phoenix, que dice ser vegano desde que tenía tres años de edad.

* Jared Leto, quien afirma que su belleza se debe a la dieta vegana y al yoga.

* La presentadora de televisión Ellen Degeneres, que tiene un blog vegano llamado Hazte vegano con Ellen.

* Brad Pitt, que sabe compaginar su veganismo estricto con la dieta totalmente no vegetariana de su esposa, Angelina Jolie.

Serife Gerenschier Wikimedia Commons/Serife-Gerenschier

Lista de la compra El Doctor Pablo Saz define las características de la dieta vegana como: “Sencilla, lo más cruda posible, barata, en cantidad justa, respetuosa con el medio ambiente, adaptada a criterios científicos y orientada a las personas que desean optar por esta dieta”. Respecto a la lista de la compra, nos orienta diciendo: “Comer variado a lo largo del año es muy importante. Por ello, nuestra lista de la compra ha de tener cambios adaptados sobre todo a los alimentos de temporada que, además de ser muy sanos, suelen ser los más económicos”. Además de los alimentos de temporada, no te olvides de comprar: legumbres (alubias, garbanzos, lentejas), cereales (trigo sarraceno, espelta, quinoa…), frutas desecadas (arándanos rojos, albaricoques, pasas) y frutos secos (anacardos, almendras, avellanas, nueces, cacahuetes), pasta, arroz, patatas, hierbas, especias, endulzantes (melaza, néctar de agave, jarabe de dátiles o arce, azúcar), semillas o aceites (vegetal, de oliva o de coco). También hay varios productos considerados especialidades puramente veganas, como el agar agar (espesante de sabor neutro), leches vegetales, seitán, tempeh (a base de granos de soja), tofu o goma xantana (para aderezos y salsas). Y como a nadie le amarga un dulce, ¡también puedes tener a mano una tableta de chocolate vegano!

Michael Stern Wikimedia Commons/Michael Stern

TESTIMONIOS

María, 28 años Vegana desde los 19 años Yo he sido vegetariana desde los 15 años y vegana desde los 19. Trabajaba para una compañía de cosmética natural y muchas de mis colegas y clientas eran veganas. Entendí que aunque una vaca no muera al dar leche, comprarla y beberla sigue sin ser una opción ética y responsable. Dado que ya era vegetariana, no me costó nada dar el paso. Si me dicen que debo matar un cerdo, nunca lo haría, me lo llevaría a casa y lo cuidaría. Y, siendo consecuente, no utilizo cosméticos testados en animales ni piel, seda y todas estas cosas.

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Marta, 36 años Veganizar una receta es bastante sencillo Fui vegetariana 12 años antes de ser vegana de forma estable. En el veganismo llevo casi 6 años y el mayor problema ha sido siempre la cosmética, los fármacos y salir a comer fuera de casa. Veganizar una receta es bastante sencillo, se trata de saber qué alimento intercambiar por el procedente de animales. La carne se puede sustituir por seitán o por soja texturizada, por ejemplo. Los huevos en repostería se suelen sustituir por plátanos o por maicena con agua. Es habitual hacer una tortilla de patatas sin huevo, a base de diferentes harinas mezcladas con agua. No sabe igual, por supuesto, pero está riquísima. Hay nata vegana para montar que incluso se usa en la repostería convencional, así que más de una vez seguro que has comido un postre con nata vegana sin percatarte de ello.

Daderot Wikimedia Commons/Daderot

Sito, 44 años Compatibilizar viajes y veganismo Me gusta mucho viajar y casi siempre me alojo en apartamentos con cocina, por si acaso. También conozco algunas aplicaciones para móviles que localizan restaurantes con menús vegetarianos y veganos. Recuerdo algún viaje en que he tenido que dar vueltas y vueltas hasta encontrar algún restaurante donde sirvieran platos sin carne o pescado, estas situaciones son incómodas porque ocasionan también molestias a los compañeros de viaje. En los alimentos envasados es muy fácil distinguir los adaptados a veganos en Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Italia o Gran Bretaña, que estarían a la cabeza en esta labor, mientras que Portugal o Polonia son los menos adaptados.

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Credits: publiqué una versión de este artículo en el número de noviembre de 2015 de la revista Objetivo Bienestar

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