Ropa de usar y cambiar

Ropa de usar y cambiar

¿Para qué adquirir prendas nuevas si se pueden comprar y alquilar de segunda mano en buen estado? Cada vez más tiendas físicas y online apuestan por alargar y economizar la vida de la ropa.

Cuando Julia Weems era una niña, solía comprar ropa de segunda mano e imaginar la vida que esas prendas habían tenido en otros cuerpos antes de llegar a las tiendas de su Luisiana natal. Hace treinta años, en ese territorio del sur de Estados Unidos había pocas opciones para adquirir prendas nuevas y sí, en cambio, muchos tesoros que buscaban un nuevo dueño. Hoy, la actual directora del área de moda del Istituto Europeo di Design de Barcelona (IED) aún recuerda esos vestidos de Versace a un dólar pero, sobre todo, el valor incalculable de sentir que esa prenda era perenne.

De la infancia de Weems a la actualidad, el sector de la compra y alquiler de ropa de segunda mano ha evolucionado y en nuestro país empieza a emerger una tendencia en la que intervienen diversos factores. A grandes rasgos, algunos de los motivos más destacables que dan nueva vida a la ropa usada son una nueva forma de consumir en la que cada vez es menos importante la posesión de un bien, una mayor conciencia por la sostenibilidad del entorno y el deseo de diferenciarse y vestir de lujo.

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Un sector que cambia de modelo

La venta de ropa de segunda mano alcanzó en Estados Unidos los cuatro millones de euros en 2013 según el libro Ecologist guide to fashion (Ruth Styles). Las cifras en España rondan el millón de euros, según la Organización Mundial del Comercio, siguiendo la estela de Inglaterra y Francia. Cada vez quedan más lejos los prejuicios que se asociaban a este hábito: “Socialmente, no estaba bien vista la compra de prendas usadas, parecía que no tuvieras dinero para poder pagar algo nuevo”, recuerda Julia Weems.

En un escenario de crisis, se reajustan los presupuestos domésticos y se saca más partido a los objetos que ya se poseen. En los últimos años ha aumentado la compra de productos de segunda mano y, gracias a las redes sociales, ha surgido un consumo puntual que ha favorecido el alquiler. Elena Salcedo, autora de Moda ética para un futuro sostenible (Gustavo Gili), cree que mientras la compra de ropa de segunda mano “responde a la voluntad del individuo de vestir de forma diferente y única”, el alquiler es fruto de un cambio de modelo. “Hoy al consumidor le interesa compartir o tener acceso a ciertos bienes o servicios en momentos puntuales sin implicarse en su propiedad”, expone Salcedo. Si antes alquilar estaba asociado a circunstancias específicas, ahora las ocasiones son tan diversas como las opciones que lo hacen posible.

Lujo al alcance de todos

Novias que no se casan para siempre con el vestido que van a lucir sólo en el altar, mujeres que por un día quieren emular a las modelos de pasarela o ejecutivas a las que les gusta cambiar de bolso cada semana. Tras el alquiler de ropa y complementos hay amplios intereses y webs como Innovias, 24fab.com o Look and stop que hacen posible poseer el objeto de deseo, aunque sea de forma efímera.

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Para Anabel Zamora, el flechazo surgió cuando vio una chaqueta de Stella McCartney en un escaparate de Londres. El romance no culminó por el elevado precio del artículo pero sí le inspiró para crear 24FAB, plataforma online que facilita el alquiler de ropa de primeras marcas. “Convertimos la experiencia del lujo en un deseo más accesible, sin perder la exclusividad del diseño”, afirma Zamora, quien cree que cada vez menos personas están dispuestas a gastarse una elevada cantidad en una prenda que van a lucir una o dos veces. “Con el alquiler escoges el vestido, te lo pones y lo devuelves, sin mayor complicación”, agrega.

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Para los que no se conformen con una romance pasajero y sean partidarios de un compromiso a largo plazo, la web hispano-francesa Addictochic propone la venta de artículos de lujo de segunda mano y outlet con precios muy rebajados. La crisis del consumo agudizó el ingenio de Jaqueline Pistoulet, su fundadora: “Es una forma de ganar dinero vaciando el armario de artículos que no se usan y a la vez llenarlo con otros a buen precio”.

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Es un hecho que las redes sociales contribuyen a democratizar el consumo de primeras marcas, pero ¿supone esta práctica una vulgarización del sector? “Lo que banaliza el lujo es la falsificación, que utiliza la marca y su logo en artículos que no tienen ni la calidad ni el cuidado requerido”, sentencia Pistoulet.

Alma vintage

La afición por los artículos vintage también explica el auge de la compra de segunda mano. Son mucho más que objetos retro a prueba de remiendos: “Significan autenticidad, arte, calidad y exclusividad de un producto”, nos cuenta Carmen Marín, fundadora de Carwen, tienda online de bolsos vintage de alta gama con una amplia colección de modelos exclusivos de los años 40 a los 80. ¿Y por qué comprar bolsos antiguos pudiendo tener los de diseño más actual? La calidad vintage nunca pasa de moda:Son piezas únicas por su estilo, originalidad, personalidad y elegancia”, concluye Marín.

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La época dorada de los años 40 fascina a muchas diseñadoras de todo el mundo. Una de ellas es Nina Egli, de la firma norteamericana Family Affairs Tojours Toi, que en seis años ha logrado vestir a celebridades como la it-girl Alexa Chung y la actriz y cantante Zoey Deschannel: “A veces compro ropa de esa época sólo para apreciar el diseño de antaño. Y luego ya encontraré la ocasión para lucirla”, explica Egli, que en sus creaciones recupera ese estilismo que evoca una feminidad delicada y con cierto aire de melancolía.

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Si Nina viajase a nuestro país tendría amplias opciones para buscar su particular joya: en los últimos años han proliferado tiendas y mercadillos urbanos para compradores que buscan un artículo único. Es el caso del Lost & Found, que ya lleva diecisiete ediciones en Barcelona. Su director, Max Porta, se inspiró en mercados internacionales como el londinense Candem Town o el Flea Market, que se celebra en varias ciudades europeas. La ropa de otras décadas se mezcla con artículos de decoración, recientes objetos de culto como vinilos e incluso electrodomésticos. Exclusividad y respeto por el medio ambiente son sus señas de identidad: “El auge del sector se enmarca en la cultura de las tres erres: Reducir, reciclar, reutilizar”, señala Porta.

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Moda ética

Reciclar y reutilizar es lo que hacen las 32 tiendas de la ONG Humana, que lleva a cabo programas de cooperación en África, América Latina y Asia gracias a los recursos que obtiene de la gestión de ropa usada. En 2013 recogió cerca de 18.000 toneladas de ropa y calzado que se vendieron y reutilizaron. Según Rubén González, portavoz de la organización: “Nuestro objetivo es impulsar una moda más respetuosa con el entorno contribuyendo a un mundo más sostenible”.

No hay ropa más sostenible que la que ya está fabricada, aunque para ello tiene que superar la prueba del paso del tiempo y las vicisitudes de la rutina diaria. No todas las prendas pueden tejer un sector que nace en las manos de los diseñadores: “Se alarga la vida de una pieza en el momento en que se eligen los materiales, se dibuja el patrón o se deciden los procesos de acabado”, explica Elena Salcedo.

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La apuesta por los tejidos de calidad es la clave del éxito de la moda vintage en opinión de Julia Weems: “Antes la ropa duraba más porque estaba producida con otro sistema, no el de la fast fashion o moda de usar y tirar”. Un debate en el que intervienen diferentes hábitos de consumo. Hay personas que buscan prendas para muchas temporadas y otras que prefieren comprar mucho y barato.

La ropa de segunda mano es un paso adelante en el camino hacia una moda sostenible y una opción responsable si se quiere gastar al mismo ritmo que los últimos años. Como reflexiona Elena Salcedo, cabría preguntarse si este sector es una forma ética de encubrir el hiperconsumo en el que está inmersa nuestra sociedad. Quizá alguna de las personas que lucieron los vestidos que Julia Weems contemplaba de pequeña podría responder a este interrogante. Porque ya se sabe que la experiencia es un grado y un valor en alza que cada vez más compradores saben apreciar.

Dónde adquirir ropa de segunda mano

Los consumidores que quieran comprar o alquilar prendas de segunda mano pueden hacerlo en mercados y en tiendas físicas y online:

Mercados Urbanos

El Rastro: el mercado más popular de Madrid tiene lugar cada domingo en el centro de la ciudad, entre los barrios de La Latina y Embajadores.

Els Encants: en su flamante nueva localización, en la plaza de las Glòries de Barcelona, este tradicional mercado sigue fiel a la venta de artículos de segunda mano.

Flea Market: se celebra el segundo domingo de cada mes en el barrio barcelonés del Raval, en el Portal de Santa Madrona.

Lost & Found: uno de los mercados urbanos más grandes, se organiza en la Ciudad Condal en fechas especiales, que avanzan en su web www.lostfoundmarket.com.

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Tiendas físicas y online

Addictochic: compra-venta de artículos de moda de lujo de segunda mano y outlet, con precios muy rebajados respecto al importe inicial.

24Fab: alquiler de vestidos y complementos de primeras marcas. Disponen de tienda física en Madrid (C/Claudio Coello, 12), así como de plataforma online en www.24fab.com.

Holala!: con tiendas en Barcelona (C/Tallers, 73) e Ibiza (Pl. de la Constitución, 12), seleccionan y venden ropa y muebles vintage de todo el mundo.

Vintage Room: tienda online (vintageroom.es) de venta de artículos de marcas de lujo de segunda mano. Tiene un espacio físico en Santiago de Compostela (Rúa Banquete de Conxo, 1, bajo).

Yanomelopongo.com: plataforma que compra y vende ropa usada de marcas de grandes cadenas como Zara, Mango o Massimo Dutti, entre otras.

Wallapop: aplicación móvil que permite al usuario comprar y vender productos de segunda mano a personas que están cerca.

Credits: publiqué junto a Cristina Ungil una versión de este artículo el 29.11.2014 en ES (Estilos de Vida), suplemento semanal de La Vanguardia

PhotosFamily Affairs Tojours Toi / Amber Byrne Mahoney Photography, Lost Found & Market, F24fab.com, Carwen

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One thought on “Ropa de usar y cambiar

  1. Hola, buenos días. Me gusta observar que aún encuentras información valida en Internet para comprar ropa de segunda mano. Consejos de calidad y buenos. Buen trabajo!!

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