La Provenza, lavanda en la retina y vino en el paladar

La Provenza, lavanda en la retina y vino en el paladar

La Provenza es una región polifacética. De mar, de marismas, de ciudades históricas y de tierras de labor. Con el calor del verano, los campos de su interior estallan en una explosión de azul amatista y el aire se impregna con el perfume de la lavanda. Es el momento de recorrer sus pintorescos pueblos y disfrutar de tradiciones, bodegas, gastronomía y paisajes únicos en su mejor momento del año.

Pays Bleu. Así es como a los habitantes de las zonas de la Provenza dedicadas al cultivo de la lavanda les gusta llamar a su tierra. País azul. Un apelativo que se reconoce como perfectamente justificado cuando se recorren sus hermosos campos en la época de floración que, según las zonas, abarca desde mediados de junio a mediados de agosto. Introducida en la Provenza por los romanos, hoy su cultivo alcanza el 90% de las tierras dedicadas a las plantas aromáticas. Porque la lavanda acompaña cada momento de la vida provenzal. Se utiliza para perfumar el agua del baño o la ropa blanca, a la que protege de las polillas; también para jabones, aceites de baño y colonias; en herboristería, por sus propiedades desinfectantes, cicatrizantes, diuréticas y antirreumáticas; e incluso en gastronomía, para platos de alta cocina o en las casas más humildes, dando sabor a las rebanadas de pan con miel.

 Atout France/Emmanuel Valentin

Llegar a la Provenza es fácil. El aeropuerto internacional de Marsella es la principal puerta de entrada, aunque también puede volarse a los de Niza, Nimes o Toulon-Hyères. Desde allí, lo mejor es alquilar un automóvil para recorrer la región, con una red de carreteras en muy buen estado y perfectamente señalizadas.
El departamento de turismo de la región ha preparado diversas “rutas de la lavanda” para facilitar los recorridos por todas las zonas de su cultivo que pueden consultarse en www.provenceguide.com. Una de las más interesantes es la que parte de Cavaillon y finaliza en Sault, y es muy recomendable hacerla coincidir con la fiesta de la lavanda que se celebra en esta última población el 15 de agosto. Además, su recorrido de unos 90 kilómetros transcurre por algunos de los campos con vistas más espectaculares. Desde Cavaillon hay que dirigirse a Coustellet, que cuenta con un Museo de la Lavanda en el que conocer todo sobre su recogida y destilación, así como con una pequeña tienda de venta de aceites esenciales y cosméticos naturales. Más adelante, entre Bonnieux y Saignon se atraviesa el Plateau des Claparèdes, con magníficos campos de lavanda y se llega a la Miellerie du Mas des Abeilles, en la que se elabora miel de lavanda. En Apt, la destilería Les Agnels, abierta todo el año, así como la des Coulets, abierta en julio y agosto, permiten ver el proceso de destilación de la lavanda. Desde allí, hay que dirigirse a St. Christol a través de una carretera que discurre entre inmensos campos de lavanda, hasta llegar a Sault, llamada “la capital de la lavanda fina”, donde todo gira alrededor de esas flores. En esta población encontraremos destilerías, la granja aux Lavandes, la Maison des Producteurs, una cooperativa con lavanda, miel y plantas aromáticas o el Chemin des Lavandes, un paseo a pie entre los campos floridos, de unos cuatro kilómetros, con paneles informativos sobre el cultivo y recolección de la lavanda.

 Atout France/Emmanuel Valentin

Gastronomía provenzal
Pese a estar relativamente cerca de la costa, la gastronomía provenzal es de tierra adentro, de raíces campesinas y muy diferenciada entre invierno y verano. En la época fría, dominan los guisos con legumbres incluidas, similares a nuestro cocido, así como los estofados, básicamente de ternera, sin olvidar el producto estrella, la trufa, el hongo más valorado del mundo. En cambio, en verano se impone el calor y entramos en el reino de las ensaladas, con múltiples variedades: con canónigos, lechuga, habas, guisantes y, muchas veces, con anchoas. Este es, precisamente, el ingrediente principal de la anchoïade, la joya de la cocina de verano en La Provenza. Se come fría, ya sea como entrante o acompañando a otros platos. Se compone de anchoas, ajo, aceite de oliva y una pizca de vinagre, que se machacan en un mortero hasta obtener una pasta, y se come untándola en pan tostado, con queso parmesano rallado y finas hierbas. También puede prepararse como base de otro plato típico, el bagna cauda, compuesto por una mezcla de verduras, coliflor, zanahoria, calabacín, rábanos y tiras de apio, que se mojan en la anchoïade, en este caso, templada.

 Atout France/Patrice Thébault

Tomando como referencia la ruta indicada anteriormente, algunos buenos restaurantes para disfrutar de la comida provenzal son Tentations, en Cabrières-d’Avignon, a escasos tres kilómetros de Coustellet (www.restaurant-tentations.fr), Tour de l’Ho, en Apt, junto a una torre medieval (www.latourdelho.fr) o Le Provençal, en Sault (www.restaurant-le-provencal-sault.fr). En cualquiera de ellos se pueden degustar, además de la anchoïade, otros deliciosos platos de la cocina francesa, como el magret de pato en su jugo con miel de la casa, con frutas del tiempo o a la parrilla con pimienta verde.
Ya sea en restaurantes o en cualquier mercado, los amantes del queso han de probar alguna especialidad provenzal, como el Banon o el Bistralou, ambos envueltos en hojas de castaño que les proporcionan un magnífico sabor herbáceo. Concretamente, el Banon, originario de la villa del mismo nombre, está protegido con Denominación de Origen Europea. Sin dejar de lado, por supuesto, el Roquefort, queso de oveja de fama mundial que se elabora en las cuevas calcáreas de Roquefort-sur-Soulzon, en la comarca de Larzac, no muy lejos de La Provenza.

 Atout France/Michel Angot

Vinos de Côtes-du-Rhône 
Buena parte de la región de cultivo de la lavanda, como el departamento de Vaucluse, forma también parte del territorio de la AOC Côtes-du-Rhône. Esta Appellation d’origine contrôlée (el equivalente francés de las DOP españolas) se extiende por ambos márgenes del río Ródano, de ahí su nombre, “Colinas del Ródano”. Al igual que la lavanda, la introducción de las viñas en La Provenza se debe a los romanos. La capital de esa zona de producción es Avignon, la “ciudad de los papas”, a una hora en coche de Sault o de Apt. Ciudad monumental, es un complemento urbano perfecto a los campos de lavanda, con el Palacio de los papas o el Puente St. Bénezet, el famoso “Pont d’Avignon” de la canción popular francesa, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Cerca de Avignon hay numerosas bodegas que pueden visitarse y que incluyen la posibilidad de realizar una degustación de vinos. Entre ellas, la bodega Jamet, llamada popularmente “la sangre del pueblo”, en la que se elabora, entre otros, el conocido Châteauneuf du Pape (www.cavejamet.com) o Demazet Vignobles, en la que 140 viticultores producen excelentes caldos (www.demazet.com).

 Atout France/Cédric Helsy

Fiestas de la lavanda
La lavanda es tan importante para la vida de la región que, coincidiendo con la época de la cosecha, se celebran fiestas que tienen a esta planta como protagonista absoluta. En la zona de Vaucluse son dos las poblaciones que atraen más visitantes para disfrutar del evento. Sault, que celebra su fiesta el 15 de agosto con un concurso de poda y un desfile de carrozas con decoraciones florales basadas principalmente en la lavanda y Valréas, cuya festividad tiene lugar el primer fin de semana de agosto, también con carrozas de flores que, en este caso, se acompañan con actuaciones folclóricas. De igual modo, en Alpes-de-Haute-Provence son diversas las poblaciones con su propia celebración dedicada a la lavanda, como Digne, con desfile de la lavanda a principios de agosto y feria durante la segunda quincena del mismo mes o Montélimar, con fiesta durante la primera quincena de julio.

François Philipp

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